Tour Puglia e Basilicata

Un viaje en la “bota” más bella del mundo ciertamente no puede prescindir del “taco”. Con él se marca el paso, se da el tiempo de una tierra de un encanto antiguo, Apulia, confluencia trascendental entre Oriente y Occidente, como lo demuestra la ciudad de Bari, su capital y puerta de entrada hacia el Oriente, no sólo por la tradicional feria y por el importante puerto, sino también por una cultura milenaria, cuyos tesoros aún hoy custodiados entre los muros de la ciudad vieja. Ingresando a la ciudad, por sus características calles estrechas nos encontramos frente a la Basílica de San Nicolás, donde desde el siglo XI, reposan los restos del santo, robados desde Anatolia, en tiempos de la ocupación musulmana, por 62 temerarios marineros de Bari, a lo largo de la milenaria ruta de oeste a este y de regreso.

Y es por este trazado histórico que se manifiesta el inconfundible perfil de Polignano a Mare, segunda etapa del tour y lugar de nacimiento de una de las más grandes voces de la canción italiana, Domenico Modugno, que en el paseo marítimo, su estatua, aún muestra, con los brazos abiertos y soleada sonrisa, todo su deseo de volar. Seguidamente nos dirigimos en dirección hacia Alberobello, ciudad de los Trulli, casas de techos realizados en círculos concéntricos de piedra, capaces de crear una forma única en el mundo, al punto de transformarlos en patrimonio de la UNESCO. Similares son Matera, en Basilicata, ciudad “de aspecto más que curioso”, donde “sobre piedra nativa y seca se enciman las iglesias sobre las casas y unas cuelgan debajo de las otras, confundiendo a los vivos y los muertos.” Las piedras mencionados por el escritor Pacichelli son los históricos Sassi, construcciones rupestres que representan uno de los asentamientos más antiguos del mundo, contribuyendo así a la elección de Matera como Capital Europea de la Cultura 2019.

Desde allí se regresa a Apulia, pasando por Trani, la “perla del Adriático”, engalanada por la majestuosa catedral románica y orgullosa del vino típico Moscato, joya culinaria de una tierra que, sobre el tema, puede tiene mucho para dar, desde el Salice Salentino al Primitivo de Manduria, para permanecer en vinos y diferir en la famosa producción del aceite de oliva, “oro verde” de las infinitas extensiones cubiertas de olivos. En todo esto, muchos ven una evidente señal de la existencia de Dios, aquel Dios que también ha marcado la vida del Padre Pio, a partir de 2002 San Pío de Pietrelcina, ahora un icono del cristianismo, cuya memoria todos los años atrae a cientos de fieles al santuario dedicado a él, en San Giovanni Rotondo, la última etapa de estos tres días intensos, como los colores y sabores de esta tierra, desde siempre suspendidos entre el Occidente y el Oriente.

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